Román Gonzalvo

 

 

Bienvenida, bienvenido a mi página web personal.

Al definirnos, siempre solemos distinguir entre el aspecto personal y el profesional. En mi caso van unidos, pero comenzaré mi presentación por la cuestión profesional;

Soy doctor en psicología y psicólogo general sanitario, graduado por la Universidad Autónoma de Madrid (2005), y psicoterapeuta desde 2009, con experiencia en el tratamiento de problemas de insatisfacción personal, manejo de las emociones, estados del ánimo, procesos de crisis, toma de decisiones y dificultad en las relaciones personales, trabajando siempre desde un marco integrativo donde aplico el conocimiento y las técnicas procedentes de las diferentes escuelas de psicología existentes.

Debido a mi gran interés por la psicología transpersonal, en 2009 fundé el Journal of Transpersonal Research® (JTR), una revista académica internacional sobre investigación en psicología transpersonal, y en 2015 la Asociación Transpersonal Iberoamericana (ATI), con la colaboración de los pioneros de esta disciplina en diferentes países latinoamericanos.

En 2010 fui profesor de psicología profunda en la Universidad Vizcaya de las Américas (Colima, México), y desde 2014 soy profesor de psicología y psicoterapia transpersonal en el Máster en Psicoterapia del Bienestar Emocional, del Instituto Superior de Estudios Psicológicos, y en el Máster en Mindfulness de la Universidad de Zaragoza, así como en la Formación en psicología holística de la Asociación Española de Psicología Holística desde 2015.

En los últimos seis años he impartido seminarios en la Universidad Pública de Navarra, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), la Universidad de Colima (México), el California Institute of Integral Studies (San Francisco) y la Universidad de Pretoria (Sudáfrica), y he realizado estancias investigadoras en el Indian Statistical Institute (Calcuta), y en Sofia University (Palo Alto, US).

Durante ocho años he trabajado los procesos de duelo e investigado las necesidades, aprendizajes y transformación personal en enfermos terminales de cáncer, y sus allegados. Algo que he desarrollado en hospitales de México, India, Papúa Nueva Guinea, Zimbabue, Kenia y España. Gracias a la singularidad de este trabajo, he podido experimentar y entender qué es lo que nos hace verdaderamente felices y qué elementos son necesarios en el vivir para sentirse en paz con uno mismo.

...pero de todo lo anterior, aquello que más sentido da a mi vida es la labor como psicoterapeuta. Ya que es este elemento el que me hace constatar más directamente, que estoy contribuyendo a evitar sufrimiento en el mundo.

 

A nivel personal, y centrándome en la historia que me llevó a la profesión actual, puedo decir que todo empezó cuando a la temprana edad de 16 años mi vida dio un giro de 180 grados, entrando sin darme cuenta en una profunda crisis existencial debida a mi encuentro con la filosofía, conocida a través de un amigo, y su profesor (ambos unos auténticos maestros). Dicha crisis fue originada al abrirse ante mí una dimensión totalmente desconocida, que puso en tela de juicio la concepción que tenía hasta entonces de la vida. A partir de ese momento, me adentré en los misterios de la existencia, de la naturaleza, de la felicidad y del sufrimiento humanos, investigando todo lo que llegaba a mí, hasta donde era posible.

En aquella época estudiaba un bachiller en administración y gestión, pero radicalmente entendí que no quería dedicarme a eso como profesional. Tras escuchar la sabia reflexión de aquel profesor de filosofía: "8 horas son para dormir, 8 horas para trabajar y poder vivir, y quedan otras 8 horas, para diversas obligaciones, comer, comprar, atender la casa, estar con la familia, amigos...". Tras este sencillo análisis, comprendí el inmenso valor que tiene nuestro tiempo de vida, a la vez que me di cuenta del poco tiempo libre que nos queda de ella para hacer lo que más nos llena. Entonces entendí la gran importancia que tiene el trabajo, pues es la actividad que más tiempo de vida se nos lleva. Desde entonces, y con tan solo 16 años, empecé a bucear en mi interior más profundo, para encontrar aquello que me haría sentir realizado al acostarme y despertarme todos los días de mi vida, aquello que me haría feliz al desempeñarlo, aquella profesión que me daría dinero para vivir, sí, pero que yo ejercería fundamentalmente para sentirme pleno. Buceé hasta encontrar aquello que, el día que llegara, me haría morir en paz, sabiendo que había "hecho lo mejor que podía hacer". Dos años después, encontré el sentido último de mi vida; quería comprender la vida (con mayúsculas), y ayudar a las personas y a este mundo, a vivir en paz, y a evolucionar. Más tarde supe que aquello que viví a tan temprana edad, y que tanta confusión, malestar e inestabilidad me había producido, en realidad supuso un despertar de consciencia. Un cambio cualitativo en mi ser.

Tras revisar las posibles alternativas que me ofrecerían una profesión que diese total sentido a mi vida, fue la psicología, y en concreto la psicoterapia, la elegida. ¿Por qué?, porque la psicología es la disciplina que estudia al ser humano, desde lo más adentro (etimológicamente "psicología" en griego significa "estudio del alma"), para comprenderlo y sanarlo ("psicoterapia" que en griego significa "tratamiento o sanación").

 

Fruto de todo esto, me presento hoy, para encontrarnos aquí, no sin antes mencionar la importantísima influencia que he recibido en la convivencia con diferentes "maestros" que me he ido encontrando inesperadamente en mi camino, y que me han educado en el amor, la paz, la humildad, la felicidad y el sentido de la vida. Es fundamentalmente gracias a ellos que hoy soy lo que soy, y hago lo que hago.

 

 

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